Como ser un Buen Hijo si no se sabe como!

“Padre, dame la parte de la herencia que me toca. Entonces el padre repartió los bienes entre ellos.”
Lucas 15:12 (luminizate.com)

¿Cómo ser un buen hijo si no se sabe cómo? Para empezar a comprender como ser un buen hijo deberíamos mirar cual es la imagen que tenemos de papá, por que de esto dependerá el modelo de hijo que poseamos.
El modelo de Papá como “cara de cajero automático”, es el que usan los hijos que utilizan a sus padres para suplir todas sus necesidades económicas, lamentablemente algunos arrastran este modelo equivocado hasta la edad muy adulta.

Existen también los que lo ven con “cara de bolsa de boxeo”, muy común entre los jóvenes que ven a sus padres como centro de descargas de todo los que ocurre en el día, jóvenes que en el exterior de su ámbito familiar son simpáticas, alegres, dicharacheras, etc.; pero al entrar en ámbito familiar toda esta efusividad se hace humo y aparece la otra cara.

Otros hijos tienen el modelo de Papá como “no entiende nada”, aquí el modelo que tiene el hijo es “yo soy el único que sabe como anda el mundo”; y la realidad es que vemos un modelo donde la autoridad no tiene sentido. Así como piensa del Padre, así piensa de cualquier otra autoridad, policía, maestros.

Hay veces que perdamos de vista algunas cosas básicas sobre la vida de nuestros papás, como ser que papá y mamá, han dejado sus planes para acomodarse a los nuestros. Incluso algunos hasta han dejado sus sueños por un hijo. Algunos de ellos se han divorciado por nuestra llegada, al no saber resolver como disfrutar a un hijo y no por su llegada en si. O que Mamá ha dado su vida por nuestra crianza. Hasta, a veces, han dado su salud por la nuestra.

Cuando estas vistas entran en nuestros modelos distorsionados actúan como alarmas que nos llevan a preguntarnos ¿Cuántos gracias de parte nuestra han recibido nuestros padres?
La clave aquí es que cuando aprendemos a ser agradecidos con nuestros papás, también aprendemos a ser agradecidos con Dios, por que el modelo que poseemos de Él seguramente tendrá que ver con el modelo que poseemos de ellos.

Desafío:
Busquemos el Amor de aquel que todo lo dio por nosotros abriéndole nuestro corazón y ve corriendo a tu padre o madre y con el mejor beso y abrazo: Dile “GRACIAS”

¿Porqué no se debe usar pearcing?

Pregunta de Gary:
Por qué es malo ponerse un pearcing...??

RESPUESTA:
Estamos claros que las mujeres para colocarse zarcillos tienen que perforarse las orejas, pero tiene un fin, que es el embellecimiento de su rostro, y que ese rostro sea percibido primeramente por Dios y luego por su pareja si es casada, por su novio, o intenta llamar la atención de cualquier chico en particular, y no creo que tu te quieras poner un pearcing en la ceja y luego decir "Dios esto lo hice por ti". Cuando decimos que tenemos libertad en Cristo, decimos que tenemos libertad, no para hacer lo que nosotros queramos en esta tierra, sino para hacer la voluntad perfecta del Padre, en eso consiste la libertad (y es un teme que se le puede sacar mucha punta y que deja buena alimentación). Acuerdate que tu eres templo del E.S, eres tabernáculo de Dios (la biblia lo dice), también dice que debemos presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo y santo, agradable a Dios. La pregunta si debes ponerte un pearcing no sería a nosotros, sería más bien a nuestro Dios. Le agradaría a Dios que tu te colocaras un pearcing?. En la biblia encontraras todas las respuestas mientras vivas en este mundo! Que Dios te bendiga, no es para que te sientas ofendida o disgustada solo respondemos a la pregunta dada por ti. ¡Saludos!

Mente en batalla jovenes y adolescentes cristianos


Tengamos la mente de Cristo. Nuestros pensamientos determinan la forma de vivir. Descubre cómo ser libre de los pensamientos que te esclavizan.

De dónde vienen los pensamientos del hombre? Es sencillo. Tienen dos orígenes principales.

Primero, nuestra carne sigue irradiando pensamientos e ideas del viejo camino. La carne es esa parte de nosotros que fue entrenada para vivir independiente de Dios antes que fuéramos cristianos. En esa época no vivíamos de acuerdo con lo que Dios decía. Estábamos separados de Dios y no entendíamos sus caminos, aprendimos a triunfar y sobrevivir por medio de nuestras propias habilidades y capacidades. Aunque ahora tenemos una nueva naturaleza en Cristo, el mundo pecador sigue tentándonos a que volvamos a esas viejas maneras de pensar y vivir.
Segundo, hay alguien activo en el mundo que odia que vivamos como Cristo manda. Satanás y sus demonios están muy ocupados tratando de llenar tu mente con pensamientos negativos e ideas mundanas que, a su vez, producirán conductas negativas.

La batalla que se libra por nuestra mente es un conflicto entre lo que Dios nos dice que hagamos y lo que el hombre quiere y manda para sí. Puedes sentirte como víctima indefensa en esta batalla, llevada y traída como si fueras una pelota de fútbol, pero eres cualquier cosa menos un ser indefenso. Efectivamente, tú eres quien determina quién gana cada pelea.

La batalla que se libra por nuestra mente está explicada en este pasaje: "Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo" (2 Corintios 10:3-5).

Lo primero que debemos saber es que no se pelea al nivel de la habilidad humana. No podemos ser más listos ni más fuertes en la carne –actuando por cuenta propia– que el diablo. Nuestras armas deben tener un "poder divino" si queremos ganar un conflicto espiritual.

Los blancos principales que deben destruirse son las "fortalezas" de la mente. Las fortalezas son malos patrones de pensamientos que están grabados a fuego en nuestras mentes, sea por repetición de experiencias o por traumas fuertes que ocurren una vez en la vida. ¿Cómo se instalan estas fortalezas en nuestras mentes? Suelen ser el resultado de varios pasos que, sutilmente, nos alejan del plan que Dios tiene para nosotros, que nos atrapan en las conductas del camino común.

Estamos hechos para vivir en comunión con Dios y cumplir sus propósitos. Pero, aunque vivos físicamente, nacimos espiritualmente muertos en un mundo hostil a Dios y a sus designios (Efesios 2:1-2). Todas nuestras experiencias venían de este ambiente pecador antes de que fuéramos llevados a Cristo. Cada día que vivimos en este ambiente, éramos influidos y moldeados por él.

Las influencias del mundo al que fuimos expuestos abarcan gente, lugares y acontecimientos que nos tentaron a andar por el camino común. Fuimos influidos por los libros que leímos, las películas que vimos, la música que escuchamos e incluso por hechos traumatizantes. Aprendimos maneras –que pueden haber sido o no las de Dios– de enfrentar y manejar lo que nos pasaba, y de resolver los problemas que producían.

Tus pecados fueron lavados cuando recibiste a Cristo como Salvador, pero seguiste con tus viejas maneras de pensar y conducirte, que aprendiste a medida que te amoldabas a tu ambiente. Efectivamente, el cristiano puede seguir viviendo con el mismo estilo de vida básico que tenía cuando vivía independiente de Dios. Por eso Pablo escribió que no nos amoldemos a este mundo, sino que seamos transformados renovando nuestra mente (ver Romanos 12:2).

Por otra parte, en el momento en que somos tentados a satisfacer una necesidad en el mundo en lugar de hacerlo en Cristo, estamos a la puerta de una decisión. Si no elegimos de inmediato llevar "cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo", empezamos a considerarlo como una opción. Si empezamos a pensar en esto, nuestras emociones son afectadas de inmediato, y aumenta así la probabilidad de rendirnos a esa tentación.

La Biblia nos enseña que Dios ha provisto una salida para cada tentación (1 Corintios 10:13), pero el escape está en el mismo comienzo. Si no controlas la incipiente tentación en el pensamiento, corres el riesgo de dejar que la tentación te domine.

El poder de Satanás radica en la mentira (Juan 8:44). Él no tiene poder sobre nosotros, salvo el que nosotros le demos. Cuando no cautivamos todo pensamientos podemos ser engañados y creer en sus mentiras.

El diablo puede inducir tus pensamientos en forma de voces tranquilas interiores. Muchos cristianos nos cuentan que oyen voces en su mente con toda claridad, pero tienen miedo de contárselo a alguien porque pensarían que están locos. Muchos otros son atormentados por los malos pensamientos que estorban o detienen sus devociones. Rara vez se dan cuenta que estas distracciones reflejan la batalla que se libra por la mente de ellos.

Puesto que el arma principal del diablo es la mentira, nuestra defensa contra él es la verdad. El poder del diablo queda roto cuando tú dejas al descubierto su mentira con la verdad de Dios. Por eso Jesús dijo: "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32).

¿Cuál es nuestra parte en la batalla? Debemos ser transformados por la renovación de nuestras mentes (Romanos 12:2). ¿Cómo? Llenándola con La Palabra de Dios. Debes dejar que "la paz de Dios gobierne en" tu corazón (Colosenses 3:15) y que "la palabra de Cristo more en abundancia" en ti (Colosenses 3:16) para ganar la batalla de tu mente. A medidas que sigas llenando tu mente con la verdad de Dios, te equipas para reconocer la mentira y capturarla.

También debemos cautivar cada pensamientos haciéndolo obediente a Cristo. Cuando se te ocurra una idea que no esté de acuerdo con La Palabra de Dios, recházala de inmediato. Vuélvete a Dios. Cada vez que tengas pensamientos que pongan en peligro tu compromiso de andar por el camino de Dios, ponlos ante Dios en oración.

Dios hará lo que le corresponde a medida que nosotros recurramos a Él. Pero debemos asumir la responsabilidad que nos toca por nuestros pensamientos.
Ganar la batalla de la mente es la herencia de todos los que están en Cristo.

Poder Para Vencer La Tentación


Los cristianos tenemos algo que los no cristianos no conocen ni comprenden. Hay una nueva dimensión que empieza en tu vida cuando invitas a Cristo a tu corazón. El Hijo de Dios vive en tu vida y estará contigo para siempre. Pero aunque somos de Cristo, igualmente tenemos tentaciones.
La Biblia dice que nuestro adversario, el diablo, está como león rugiente, tentándonos, tratando de destruirnos. Tu vida siempre estará bajo el ataque del enemigo. La tentación viene a personas de todos los tamaños, lugares y colores. A los ricos y a los pobres. A los cultos y a los ignorantes. A la gente de todas las edades, de todas las razas y de todas las culturas.

Tal vez sientas que tus tentaciones son tan fuertes que no puedes vencerlas. Si ese es tu caso, debo decirte que tengo buenas noticias: Jesús puede controlar tu vida sexual y la mía, pero no solo el aspecto sexual sino mi vida toda. Por eso cuando era un muchachito le di mi vida a Él. Y por eso debes estar seguro de que tienes a Cristo en tu vida. Necesitas al Señor Jesús en tu corazón, a fin de que te dé poder para controlar esta enorme fuerza llamada sexo.

Cuando Cristo viene a tu vida te da poder para controlar tus pasiones y vencer la tentación, de manera que vivas en pureza y en alegría. Por otra parte Él prometió: “Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir” (1 Corintios 10:13).

Recuerda que Cristo fue tentado como nosotros, y porque fue tentado, podemos ir a Él, sabiendo que nos entiende. Él comprende tus tentaciones porque Él mismo las tuvo. Sin embargo, La Biblia afirma que Jesús no tuvo pecado (Hebreos 4:15). Él fue santo, puro y venció la tentación. Cuando el Señor Jesús estaba por ascender al cielo, prometió a sus apóstoles: “Pero recibirán poder cuando haya venido sobre ustedes el Espíritu Santo” (Hechos 1:8). El poder del cristiano es el poder para enfrentar la tentación, no solo sexual, sino también otras miles con las que nos enfrentamos. El cristiano tiene poder de Dios para vencer.
Algunos pasos prácticos
Ahora bien, hay ciertos pasos prácticos que todo cristiano debe dar a fin de vivir en triunfo y no dar lugar al diablo: Evita las compañías destructivas. Evita compañerismos que te perjudiquen. “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres” (1 Corintios 15:33). Sí. Uno se acostumbra, y casi sin advertirlo empieza a corromper sus costumbres.

Aprende a evitar el segundo vistazo, la segunda mirada. Si llenamos nuestra mente con basura, no solo comenzaremos a fantasear, sino que haremos flaquear nuestra voluntad. Lentamente, casi sin darnos cuenta, nos iremos debilitando en esta área tan crucial.
Haz un pacto con Dios para disciplinarte. Una paráfrasis de Job 31:1 dice: “Este compromiso establecí con mis ojos: No mirar lujuriosamente a ninguna mujer” (BAD). Muchas de las tentaciones comienzan por la mirada.

Pero no es solo nuestra mirada, es todo nuestro ser y nuestras acciones. La Biblia nos exhorta: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).

Todo comienza en la mente. De manera que si nuestros pensamientos son limpios, es mucho más difícil que Satanás y las tentaciones ganen terreno. “Todo lo puro (…) en esto pensad”..
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